Tratamiento

Es importante comprender la naturaleza de esta enfermedad, el riesgo de hepatitis crónica, cirrosis hepática y cáncer de hígado, así como el hecho de que dispone de tratamiento. Es importante también entender que el tratamiento de la hepatitis C es un proceso largo, y que para algunos pacientes puede resultar deprimente la aparición de recaídas o la ausencia de respuesta al tratamiento.

En el caso de las recaídas, el virus es indetectable mientras dura el tratamiento, pero reaparece una vez terminado éste. La ausencia de respuesta, en cambio, indica que el virus sigue siendo detectable durante el tratamiento.

Las nuevas pautas terapéuticas combinadas, que disminuyen la concentración del virus de la hepatitis C hasta niveles indetectables, han venido a aportar nuevas esperanzas a los enfermos de hepatitis C.

El interferón α es una glucoproteína natural producida por el organismo humano para combatir las infecciones; el interferón α genotecnológico es una copia exacta, obtenida por ingeniería genética, de la proteína natural. El interferón α genotecnológico, autorizado para el tratamiento de la hepatitis C crónica desde 1991, interfiere con la reproducción vírica y estimula al sistema inmunitario para luchar contra las infecciones.

El interferón pegilado (asociado a la ribavirina) se está perfilando como el tratamiento de elección para los pacientes con hepatitis C.

La pegilación — o incorporación de moléculas de PEG (polietilenglicol) al interferón α — ha permitido aumentar la eficacia del interferón en el cuerpo humano, que lo elimina más lentamente. De esta forma, el interferón pasa de ser un medicamento de acción relativamente corta a un medicamento de acción prolongada, con lo que puede aumentarse el intervalo de administración. En lugar de tres inyecciones por semana, como precisaba el interferón tradicional, con el interferón pegilado basta una sola inyección semanal.

La ribavirina es un análogo nucleosídico de la guanosina con actividad antivírica frente a diversos virus de ADN y virus de ARN, como el virus de la hepatitis C. Además, la ribavirina modifica la respuesta inmunitaria y potencia la actividad antivírica del interferón. Sola, la ribavirina carece de efectos beneficiosos; únicamente es eficaz cuando se asocia al interferón. Esta biterapia permite conseguir en la actualidad respuestas virológicas sostenidas (eliminación del virus) en más del 50% de los pacientes.